En sus propias palabras - Talento Boricua

This blog republishes various interviews -featuring famous Puerto Ricans who were all public school graduates- that appeared in the (now offline) Puerto Rico Department of Education website (formerly at www.de.gobierno.pr). Serves as a good teaching tool and public reference on these characters' lives. In Spanish.

Nombre: David
Ubicación: San Juan, Puerto Rico

No todo boricua es reggaetonero, y yo no lo soy... pero sí me interesa que la gente nos conozca y nos respete tal y cual somos; se supone que ésta sea la base para el respeto mutuo entre pueblos que no han dejado de ser hermanos.

viernes, octubre 14, 2005

Luis López Nieves

(entrevistado en 1-agosto-2003)

Mi nombre es Luis López Nieves y soy varias cosas, entre ellas profesor y escritor. Soy catedrático de la Universidad del Sagrado Corazón, donde doy clases graduadas de maestría en comunicación, y pronto estaré dando clases en un nuevo programa de maestría en creación literaria. También soy escritor, autor de tres libros de ficción.

Mis primeros tres años los estudié en un colegio privado. Luego pasé a la Escuela Elemental Luis Muñiz Souffront, en Caparra Terrace. Estudié mi escuela intermedia en la escuela Las Américas, por el área de Puerto Nuevo, e hice mi escuela superior en la Gabriela Mistral, de donde tanta gente destacada se ha graduado. Era la escuela principal en aquella época. Yo me gradué en 1965, y para aquella época había muy pocas opciones: estaba la Escuela Superior Central en Santurce, la Gabriela Mistral en el área de Caparra, y muy pocas más. Luego pasé a la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, que es también parte de nuestro sistema público, donde hice mi bachillerato. Estudié maestría y doctorado en la Universidad del Estado de New York en Stony Brook (SUNY), otra universidad estatal. Se puede decir, entonces, que mi formación es prácticamente toda estatal, no privada.

Yo leía mucho cuando estaba en la escuela. Siempre fui un lector voraz. No puedo decir que salí de escuela superior diciendo que iba a ser escritor, pero recuerdo que mi mamá me tenía que apagar las luces a la una de la mañana. Ella venía, me veía todavía leyendo, me apagaba las luces, me decía que me durmiera... y cuando se iba yo volvía, encendía la luz, y seguía leyendo.

Nunca había pensado en la literatura como profesión. Yo escribía mis cositas, pero era más bien un pasatiempo. Ya en la universidad fue que me interesé en esto, gracias a un taller de cuentos que cogí con René Marqués en mi segundo año de universidad. Yo veo anunciado el taller, y de pronto dije: “Caramba, esto me podría interesar.” Tomé el taller de cuentos, y ahí fue que decidí ser escritor. Aún así, yo todavía no pensaba en estudiar literatura, sino en estudiar leyes o algo así. Tenía la idea de escribir, pero a la vez tener otra profesión, hasta que un día dije que no. Realmente no me interesaba nada más. No me interesaban las leyes ni ninguna otra cosa. Me daba cuenta de que con un bachillerato en literatura no iba a lograr mucho en la vida. Tomé la determinación de que debía de estudiar completo. Me dije: “Si voy a estudiar literatura me voy hasta el doctorado, para que al menos económicamente no vaya a estar pasando necesidades.” Tomé la decisión, me encaminé a estudiar literatura, terminé el doctorado, y desde entonces soy profesor.

Yo no tengo recuerdos claros de qué materias me gustaban o no me gustaban en la escuela, pero puedo decir que no me gustaban las matemáticas. Nunca me gustó el álgebra y esos asuntos. Sin embargo, yo creo que tiene que ver mucho con los profesores, porque luego tomé un curso de geometría, y esa es una de las clases que recuerdo con más cariño. Yo no tengo ningún amor por la geometría, ni nunca me interesó estudiarla, pero para mí esa clase fue fabulosa, y fue por la profesora, que recuerdo que era la profesora Berríos. La clase fue extraordinaria, y me gustó mucho, si bien no definió mi vocación. Todavía hoy, a los 53 años de edad, cuando me estaciono en Plaza Las Américas, por ejemplo, y empiezo a caminar hacia donde voy, siempre me viene a la mente la frase: “La distancia más corta entre dos puntos es la línea recta” (ríe), que era un teorema de la clase. Todavía me acuerdo, cada vez que tengo que decidir si tengo que caminar, atravesar entre los carros… (ríe).

De las clases de español, particularmente, no me acuerdo. La culpa no es de los profesores, sino del currículo. Los cursos de literatura en Educación, muchos de ellos, lo que hacen es crear estudiantes que odien la literatura, porque son tan malas las novelas que les dan… les dan estas novelas horribles, que no tienen nada que ver con la realidad de ellos: “Isla Cerrera”, cosas como esa, realmente lectura que es aburrida y mala. La gente terminaba odiando la literatura.

Yo, por suerte, me crié en un hogar lleno de libros. Leía los libros de la biblioteca de mami y de papi. Si me hubiera tenido que leer solamente lo que me hacían leer en Instrucción Pública, habría sido terrible para mi formación literaria y cultural.

Yo no puedo hablar con propiedad de si los estudiantes que me llegan de escuela pública son buenos o no, porque yo realmente no sé de dónde vienen mis estudiantes. Nosotros no le preguntamos si son de escuela pública o privada, allí todos son iguales. Lo que sí veo es un estudiante que, por desgracia, viene con unos problemas de falta de identificación. La cuestión política los tiene locos. Algunos llegan creyéndose norteamericanos, otros llegan sin saber exactamente qué son, otros llegan sabiéndose puertorriqueños. En ese sentido veo un problema, porque todos deberíamos ponernos de acuerdo: somos puertorriqueños. Si tú quieres convertir a Puerto Rico en un estado de Estados Unidos, dale, hazlo, pero somos puertorriqueños. Esto ha llegado al absurdo de la gente negar que seamos puertorriqueños. A un perro, por más que le digan que es un gato, siempre va a ser un perro. Nosotros somos puertorriqueños.

Eso se refleja también en los asuntos del idioma. Siempre veo una falta de interés, a veces, por entender y conocer la lengua española. A veces veo una actitud de que lo importante realmente es saber inglés, porque es lo que necesito para el trabajo, y el español no es tan importante. Se equivocan por una razón muy sencilla. El español, el idioma, es la herramienta con que uno piensa. Ellos tienen que entender que si el dominio de tu lengua es defectuoso, tu pensamiento va a ser defectuoso. De la misma forma en que un carpintero, para que su trabajo le quede bien, necesita herramientas buenas –martillos buenos, clavos buenos–, si nuestro dominio de la lengua y vocabulario es defectuoso, no vamos a poder abstraer correctamente. De ahí parte la campaña que hicimos en la Universidad del Sagrado Corazón: “Idioma defectuoso, pensamiento defectuoso”.

Eso es lo más que yo lamento en los estudiantes que recibo inicialmente, pero realmente me siento orgulloso de que, cuando salen graduados de nuestra universidad, ya eso lo han aclarado plenamente. Yo soy profesor de redacción, y en un semestre nuestros estudiantes aprenden lo que debieron haber aprendido en los 16 años anteriores. Lo aprenden bien, porque nuestros estudiantes son inteligentes.

Yo no doy clases a nivel de bachillerato actualmente; enseño a estudiantes graduados. Al estudiante que viene a nuestras clases, particularmente los que hacen su concentración en un programa nuevo que se llama “Redacción para los medios”, en maestría, no tengo que motivarlo. Usualmente viene motivado ya, porque le interesa escribir.

A veces, simplemente por ignorancia, y no por vagancia o por desinterés, esas actitudes de que los acentos no son importantes, y cosas por el estilo, vienen con el estudiante. Tan pronto uno se lo aclara, y se lo aclara de una forma que ellos lo entiendan sin dudas, ya ellos asimilan eso. Nosotros estamos produciendo una gente que consigue trabajos extraordinarios por primera vez en Puerto Rico, porque tenemos la única maestría en redacción para los medios en la Isla. Los consiguen inmediatamente, porque Puerto Rico necesita buenos redactores. Las estaciones de radio y televisión, los noticiarios, la prensa, los reclutan enseguida, porque una de las cosas de las que más se quejan los jefes de agencias de publicidad y de medios cuando vienen adonde mí es: “Profesor, necesitamos gente que sepa escribir. Aquí viene gente a pedir trabajo, y no sabe escribir.” Nosotros estamos produciéndolos ahora. La clave es explicarles a ellos lo importante que es la buena redacción, y ya ellos lo captan.

Somos muy concientes de que hace falta una buena base de cultura general para formar a un buen comunicador, a un buen redactor, porque nuestro programa de maestría en comunicación tiene cuatro concentraciones: Medios y cultura contemporánea, redacción para los medios, publicidad, y relaciones públicas. Las cuatro concentraciones necesitan ese trasfondo de cultura general del que hablamos. Nosotros integramos ambas cosas.

Por ejemplo, en el curso que conocemos en la USC como Redacción 610, “Redacción para los medios”, que es el primero que ofrecemos, obviamente se redacta y se hacen ejercicios de redacción. Sin embargo, cada semana los estudiantes tienen que leer una novela, y tienen que resumirla en dos páginas. En trece semanas de clase leen trece novelas. Esto cumple tres funciones. Primero, obviamente, para practicar la redacción haciendo los resúmenes. Segundo, una cosa muy importante para un redactor: la síntesis, porque están leyendo una novela y la están resumiendo en dos páginas. Tercero, tan importante como las anteriores, están adquiriendo cultura general. Leen obras a las que ellos no habían estado expuestos, porque muchas veces, como decíamos, lo que se les ha dado anteriormente han sido lecturas no muy interesantes. Se les da una buena selección de lecturas pertinentes para ellos, como libros de García Márquez, con la idea de ayudarlos a ver que, como futuros redactores, deben ser buenos lectores también.

Yo creo que no soy la persona más adecuada para hablar sobre la motivación que puedan necesitar los estudiantes de bachillerato, o de escuela, para interesarse por adquirir interés sobre la literatura, el dominio del idioma o la redacción. Durante la mayor parte de mi carrera universitaria he sido profesor a nivel de maestría, y aquí ya se reciben estudiantes motivados. Yo creo que la experiencia de un profesor que recibe estudiantes de primer año, “prepas”, o estudiantes de segundo año, pues es muy diferente. Al principio, hace 20 años, le di clase a esos estudiantes y estuve a punto de pegarme un tiro (ríe). Realmente no me acuerdo mucho. Sé que es difícil, pero también sé que puede depender de la institución. Por ejemplo, en la USC los estudiantes de primer año tienen un nivel de ingreso similar a los de la Universidad de Puerto Rico, no se admite a todo el mundo como ocurre en otras universidades privadas. De por sí, a la USC entran buenos estudiantes. Por ejemplo, yo estuve dando una clase de bachillerato, pero avanzada, de cuarto año. Los estudiantes que tuve eran excelentes. Ahora, era una clase de redacción de guiones, y había gente que estudiaba telecomunicaciones. O sea, se trataba de gente que ya estaba motivada.

A nivel de maestría, como decía, hablamos de un estudiante más maduro, que está pagando un buen dinero para hacer su maestría, y por tanto está motivado. No es lo mismo. Sí he oído a mis compañeros y colegas que han tenido que bregar con el estudiante que está ahí, sentado, pero como queriendo preguntar: “¿Qué diablos hago aquí? Esta clase no me interesa”. El estudiante que, por ejemplo, estudia contabilidad pero le han hecho tomar una clase de literatura, y se siente como el ser más infeliz del mundo, porque no le interesa la literatura para nada, y dice: “Yo lo que quiero ser es contable”. Algunos profesores de cursos básicos tienen que bregar con ese tipo de estudiante. Pero ocurre al revés también. A los que nos interesan las humanidades, que tuvimos que tomar ciencias biológicas y matemáticas obligados… esa es una situación muy terrible. Pero como profesor yo no la conozco; tengo la dicha como profesor de recibir estudiantes motivados, que pasan por un filtro, porque para estudiar maestría no se escoge a cualquiera. Tienen que tener notas altas, hacer un buen examen de ingreso, tener un bachillerato bien hecho. No llegan a la maestría preguntándose: “Ay, ¿qué voy a hacer?”, sino diciendo: “Voy a estudiar redacción para los medios” o cualquier otra materia específica. Soy dichoso, porque estoy trabajando con estudiantes buenos.

www.ciudadseva.com es una página electrónica que fundé en 1995, hace ya ocho años. La fundé primero por mera curiosidad, porque yo era un aficionado a las computadoras, y el Internet siempre me interesó desde el principio. Comenzó casi como un juego. Le puse así, “Ciudad Seva”, sin pensarlo mucho, porque “Seva” es el nombre de mi primer libro… Me surgió como “Ciudad Seva”, no sé por qué no fue “Calle Seva” o “Pueblo Seva” (ríe), y así le puse el nombre. El proyecto fue luego definiéndose rápidamente. Era una época en que estaban empezando las páginas electrónicas. Para mucha gente, al principio hacer una página de Internet era como una tontería, para poner fotos de sus perros o para comunicarse con los amigos a través de ella, por ejemplo. Sin embargo, me di cuenta y reflexioné precisamente sobre nuestro aislamiento cultural, que tenemos aquí por varias razones físicas, políticas y de otra índole. Empecé a descubrir unos portales electrónicos fascinantes para nosotros: sitios donde uno podía leer literatura, donde uno podía leer noticias de nuestro mundo, sobre nuestra cultura hispana, etcétera. Como muchos de mis amigos, que no conocían de Internet, me decían, cuando leían el material que yo les refería: “Oye, ¿y dónde leíste esto?”, empecé a poner todos estos enlaces en mi página. Ahí empezó una de las secciones más importantes de Ciudad Seva, que todavía existe. Hay una sección de enlaces, otra llamada “¿Adónde Ir?”, otra llamada “Literatura”. Hay otra que ha sido felicitada, en Chile y en otros sitios, que se llama: “Bibliotecas Electrónicas Públicas”, donde básicamente se pueden leer millones de libros gratuitamente.

Uno de nuestros proyectos más recientes ha sido nuestra Biblioteca Digital. Yo soy cuentista y profesor de un taller de cuentos. Ahora voy a comenzar a enseñar clases de maestría en creación literaria. Por tanto, he empezado una Biblioteca Digital de cuentos. A este momento tenemos más de 1,500 cuentos clásicos. Es la biblioteca digital de cuentos clásicos más importante del mundo, en este momento. Tenemos 1,500 cuentos, la crema de la crema de los más importantes escritores. Crece todos los días, gracias a nuestro equipo de trabajo.

Ciudad Seva, claro está, también tiene información sobre mi obra literaria, que también fue una de las razones principales por las cuales creé la página, porque muchas personas que estaban estudiando algunas cosas de mis libros me pedían información, me pedían fotocopias. Por tanto, yo he puesto esa información en Ciudad Seva, y es mucho más fácil para ellos imprimirlo o descargarlo.

En este momento Ciudad Seva está cumpliendo varias funciones. Primero, personalmente como escritor la utilizo para divulgar información sobre mi obra. Segundo, la uso como un punto de intercambio cultural, tanto para el que comienza como para el que lleva mucho tiempo trabajando con Internet. Por ejemplo, hay una sección de Prensa, donde hay enlaces a los periódicos más importantes de Argentina, España, México, Colombia, Venezuela… Todo está en español, por supuesto. Yo no tengo nada orientado al mundo de habla inglesa.

Cuidad Seva es un trabajo de equipo, hecho por un grupo de voluntarios que nos están ayudando. Todos los días nos llegan mensajes del mundo entero: Argentina, España, México. Muchos de los mensajes son de maestros y maestras, que nos dicen: “Yo estaba desesperado, no conseguíamos tales materiales. Ahora de gratis le puedo dar a leer a mis estudiantes los mejores cuentos del mundo con solamente entrar aquí, y todo está bien tan bien hecho, tan corregido. Los textos están muy buenos. Los felicitamos“. Todos los días nos llegan mensajes como éstos. Hoy día tenemos 1,500 cuentos; de aquí a un año nos gustaría tener más de 2,500, si es posible. Desde luego, no es una cuestión cuantitativa, sino de calidad. Hay mucho criterio de calidad -que es lo más importante para nosotros- por lo que hay mucho material que no hemos podido poner allí. Seguiremos esa labor mientras podamos.

Me preguntan sobre el “status” del español en Puerto Rico. El español en nuestro país está sólido. Yo lo que creo es que hay mucho chango, mucho estúpido, que piensa que hablar salpicando la conversación con palabras en inglés lo hace ver más culto o inteligente, cuando realmente lo que se percibe es que son más ignorantes. La lengua no es como las matemáticas. Medio idioma más medio idioma no hace un idioma. Es importante saber inglés. Yo sé ingles y no tengo ningún problema con eso, pero es más importante saber español, que es nuestra lengua. Es importante saber, además, cuándo hablar uno de éstos y cuándo no hablarlo. Quien los mezcla, sin saber qué idioma está hablando, demuestra que no conoce bien ninguno de los dos idiomas, y tiene defecto mental. Es un gago intelectual.

Creo sinceramente que gran parte de esto es changuería y vagancia. Volviendo a mis estudiantes, ellos llegan a la maestría, y llegan de trabajar en agencias de publicidad, que es un mundo en donde se habla mucho inglés. Los primeros días tú los ves a ellos soltando palabras en inglés. Yo les aclaro el primer día, fuera de toda duda: (enfático) “Aquí no se habla una sola palabra en inglés.” A algunos les cuesta un poquito de trabajo las primeras dos semanas, pero ya para la tercera semana se expresan perfectamente en español, sin hablar una sola palabra en inglés. Lo hacen, pueden hacerlo. Cuando no lo hacen, es por una vagancia, porque está asociado a un ambiente que no sólo no desprecia eso, sino que hasta casi lo felicitan. El que anda hablando mitad en inglés y mitad en español por ahí alguna gente hasta se lo felicita. Esta sociedad debe asumir la actitud de entender que eso no es gracioso, que no es que la persona sea muy inteligente y sabe inglés, sino que, al contrario, la persona está matando su lengua, que la persona no tiene conciencia de su lengua, y que eso no es positivo. Una vez nosotros aprendamos a decirles a las personas que salpican el lenguaje con inglés: “Mira, habla bien,” cuando empecemos a asumir esa actitud, entonces la cosa estaría más clara todavía.

Ahora, hay que entender que hay profesiones, como la ingeniería, las computadoras, para las cuales se necesita el inglés. Pero en la Edad Media todo el mundo usaba el latín, era la lengua internacional de la época. Los españoles hablaban latín, y hablaban español, y ya, pero sabían la diferencia entre uno y otro. No estamos hablando de nada distinto.

Lo que tratamos de empezar a hacer con los anuncios sobre el idioma que preparó la USC, la serie que habla de que “El idioma es la sangre del espíritu,” es una cuestión de actitud. El problema es la mezcla que tenemos aquí en la cuestión cultural y la cuestión política. Si tú te pones, por ejemplo, a defender mucho el español en algunos círculos, inmediatamente te acusan de comunista (ríe), que es una cosa ridícula. Los que son pro norteamericanos entienden que la forma de demostrarlo es hablando palabras en inglés. Aquí no estamos hablando de política, aquí estamos hablando de idioma. Simplemente, no eres más penepé porque salpiques tus oraciones con más palabras en inglés. Eso no tiene nada que ver. Si lo eres, simplemente aprende mejor el inglés, y aprende a hablarlo bien. El problema es que a algunas de esas personas que ves salpicando su español con palabras en inglés, tú les hablas en inglés y no saben, no entienden el inglés. No hablan ni un idioma ni el otro. No son bilingües. Son gagos intelectuales.

Hay diferentes medios, y cada medio tiene un uso diferente. La radio y la televisión son medios más inmediatos. Juegan con las cápsulas breves de treinta segundos, donde en 30 segundos la persona tiene que decirlo todo. Hay escritores que han sido famosos por decir citas breves, muy ingeniosas. Pero la prensa tiene la parte de análisis más profundo: la sección “Perspectiva” en El Nuevo Día, por ejemplo. Hay medios que hacen análisis más detallados: Claridad, por ejemplo. No se le puede recriminar a un medio porque no hace lo que no se supone que haga. Un noticiero de media hora no te puede dar un análisis profundo de cada noticia. Ahí lo que vas a ver es, simplemente: “Pasó esto, pasó esto y pasó esto.” Ese medio, por tanto, no es lugar donde se debe ir a buscar análisis. Eso se puede ir a buscar a revistas de discusión más profunda, en revistas académicas, de sociología, que analizan la sociedad, etcétera. A veces, cuando veo la queja de que “ahora todo lo que sale en los medios dura treinta segundos”, yo respondo: “Si lo único que ves es televisión, ¡desde luego!” (sonríe) Si tu vida se limita a sentarte frente al televisor, eventualmente quedarás atrofiado y pensarás sólo por medio de lemas cortos. Ahora, si lees libros, buenos periódicos, buenas revistas, puedes encontrar otra cosa.

El Internet es uno de los nuevos medios. Es muy curioso que se popularice cuando la gente decía que se estaba perdiendo el arte de leer y escribir. Todo era video, todo era televisión y radio, que fue lo que básicamente propició el siglo XX. El teléfono tuvo sus comienzos en el siglo XX. Un poco antes de esto, tú notas que de los siglos XVIII y XIX sobreviven todas estas cartas que se escribían los escritores unos a otros, y en el siglo XX, por desgracia, casi todos los escritores se hablaban por teléfono (ríe). Te das cuenta de que muchas de esas conversaciones fascinantes entre ellos se perdieron… Ahora, curiosamente, hemos vuelto a escribir, porque con el correo electrónico tienes conversaciones, entre escritores, entre gente culta. Ahora tienes portales de análisis en Internet, como www.rebelion.org, o algunos otros, como algunos cuyos enlaces puedes encontrar en Ciudad Seva, en la sección de Prensa. Son enlaces con noticias alternativas, lugares con información menos comercializada, muy diferentes a cnn.com. El mismo Ciudad Seva es un ejemplo en que se consigue muchísima información. Por eso me siento tranquilo ante la preocupación que pueda tener alguna gente de que los medios se vuelvan todos “de quince o treinta segundos”. El Internet está alterando eso dramáticamente.

Muchas gracias.

1 Comments:

Blogger Arlene Carrasquillo said...

Muy interesante realmente lo que acabo de leer, me resultan fascinantes los logros alcanzados. Exito y Dios le bendiga. Arly

4:52 p. m.  

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